"Pero aquí abajo abajo, cerca de las raíces, es donde la memoria ningún recuerdo omite, y hay quienes se desmueren, y hay quienes se desviven, y así entre todos, logran lo que era un imposible, que todo el mundo sepa que el sur también existe".



Mario Benedetti


Niebla de Guerra. Las Estrategias Imperiales del Decadentismo Estadounidense


La petición del gobierno colombiano a una reunión extraordinaria en la OEA, para presentar pruebas definitivas sobre la presencia de grupos guerrilleros colombianos -FARC y el ELN- en territorio venezolano, debe entenderse como un espectacular simulacro de las múltiples formas que adquiere las estrategias imperiales en el continente. Espectacular en tanto su objetivo es la opinión pública manufacturada como mercancía de la prensa internacional. El mundo es una mercancía para los estrategas del Capitalismo Terminal. Y un simulacro en cuanto los grandes medios conjuran los graves problemas de la guerra, los desplazados, la miseria, la destrucción militar y ecológica, entre otros aspectos de la Crisis del Capitalismo Terminal, para invisibilizarlos mediante Reality Shows cuidadosamente cimentados en estrategias de ocupación imperial-colonial. La combinación del realismo espacial y el formalismo jurídico del decadentismo imperial estadounidense se complementan con las estrategias de manufactura del consenso de las grandes empresas de medios de información. La doble tenaza del realismo espacial y el formalismo jurídico se invisibiliza con una prensa que selecciona, filtra, edita y excluye aquellos tópicos residuales -los graves problemas humanos de la actualidad- que no se acomodan a la visión pacificada de los intereses imperiales estadounidense.

El componente militar dentro de la política exterior y de defensa estadounidense ha tenido un despliegue fundamental en los últimos años en América Latina. El narcotráfico, el terrorismo y los Estados Canallas definen las actualizaciones de la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto en el hemisferio. La Iniciativa Mérida como estrategia de seguridad conjunta entre México y los Estados Unidos en su lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado definen espacios de militarización y excepción en un vasto territorio. Pero, también, el dispositivo militar en el Caribe insular tiene Guantánamo en Cuba, dos bases en Puerto Rico, dos localizaciones de seguridad, una en Aruba y otra en Curazao, y recientemente, los veinte mil marines desplegados como ayuda humanitaria en Haití consecuencia del devastador terremoto de enero de 2010. En América Central: la base área de Sotocano en Honduras, la localización de Seguridad de Comalpa en El Salvador y los siete mil marines asentados en Costa Rica para la lucha contra el narcotráfico. El salto significativo del Plan Colombia con las siete bases militares combinadas con más de 600 contratistas privados de seguridad, en su mayoría mercenarios especializados en la guerra, configuran una diagrama de terror en la frontera venezolana. Este despliegue estadounidense pone un acento en los dispositivos estratégico y militar como punta de lanza para alcanzar los objetivos de liberalización de las economías en la región. En definitiva, como parte del despliegue de los dispositivos militares, se han definido zonas de turbulencia para focalizar las actuaciones militares estadounidenses en América Latina. En la frontera colombo-venezolana, Washington localizó una zona de alto riesgo terrorista, y en la triple frontera Argentina, Paraguay y Brasil, Estados Unidos ubicaron una zona de riesgo potencial en términos terroristas.

En sentido estricto no ha sido solo la extensión y profundización de la economía de mercado estadounidense, sino también el imaginario imperial lo que ha facilitado la emergencia de los Estados Unidos en tanto y en cuanto behemoth imperial. Las guerras coloniales-imperiales contra Afganistán e Irak han tenido como objetivo fundamental establecer las bases teórico-políticas de un diagrama de terror cimentado en un orden neoliberal-militar. Las bases estadounidenses se encuentran diseminadas por todos los continentes. La presencia de dispositivos militares es un horizonte fáctico en 130 de los 192 Estados miembros de las Naciones Unidas. Por lo tanto, el realismo espacial del imperio estadounidense tiene una dimensión territorial incuestionable, como lo son necesariamente los imperios; su forma contemporánea de colonia es la base militar, que permite el despliegue y la intervención rápida a lo largo de todo el globo. De hecho, ya existen vínculos crecientes entre el vasto imperio de bases y su centro de mando, todos mantenidos por sofisticadas estructuras de comunicación que integran y distribuyen información de modo virtualmente instantáneo, en una forma militar de compresión del espacio-tiempo. Además, el dominio total del espectro presupone el control, o al menos la habilidad de intervenir decisivamente, sobre los sistemas de comunicación globales.

Desde la perspectiva del formalismo jurídico la articulación entre la Doctrina Carter, la Guerra Preventiva, la Ley de Comisiones Militares y la Ley Patriota se funde un Nomos de la Tierra de escala global del imperio estadounidense. Este Nomos Imperial se configura entonces como un mandato incuestionable de intervención militar y diplomática contra los líderes deshumanizados de los Estados canallas. Aquellos Estados que en las cínicas palabras del embajador Luís Alfonso Hoyos: están apoyando a estos terroristas, o en la previsible postura del portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos Phillip Crowley: Nosotros apoyamos lo que Colombia destacó durante la sesión de ayer, alentamos el establecimiento de una comisión internacional de verificación que visite los campos identificados en los próximos treinta días. Ambas visiones apuntan a vulnerar la soberanía de Venezuela en una continuidad teórico-política entre la Doctrina de Guerra Preventiva estadounidense y la Iniciativa de Seguridad Democrática colombiana. Por tanto, la guerra preventiva, fruto del terror ubicuo y la incertidumbre global, sustituye la lógica indicativa de la autodefensa: Nos han atacado, por una nueva lógica subjuntiva: Puede que alguien esté preparándose para atacarnos. De modo tópico, concluye el razonamiento basado en la lógica subjuntiva, declaremos la guerra a ese enemigo cualquiera e impediremos el posible desarrollo de esta peligrosa cadena de potencialidades. En consecuencia, desde la lógica del equipo que se ha hecho conocido bajo el nombre de expertos alarmistas, entre los que se encuentra una de las grandes figuras straussianas como Paul Wolfowitz, no se deben basar exclusivamente en la probabilidad de un acontecimiento, sino también en la gravedad de sus consecuencias, un método de trabajo particularmente pertinente si el objetivo no es confirmar una amenaza sino fabricarla.

La deshumanización del Otro se encuentra justificada con una inequívoca dimensión auto-exculpatoria fundamentada en la idea del Destino Manifiesto estadounidense. Se construye al enemigo como un infiel, un proscrito o un criminal basado en una tradición moral que establece una racionalidad y universalidad superior a la de cualquier otra tradición posible. Su lógica normativa provendría no de la tradición o de la costumbre, sino directamente de la razón del pueblo de los elegidos. El arte de prever y de ganar por todos los medios la guerra se impone desde entonces como el ejercicio mismo de la razón. Este marco de deshumanización del Otro determina una auto-legitimación teológica del agresor. Para liberar a la libertad del miedo terrorista, el gobierno de los Estados Unidos debe responder con sus dispositivos de terror e incluso justificar la muerte de millones de personas en la búsqueda de este objetivo trascendente -de muerte y destrucción-, la libertad duradera. Y así, la totalidad totalizada emite un juicio desde su propio fundamento. Este juicio absolutamente tautológico no ofrece ninguna posibilidad para una crítica inmanente. El cínico dice lo que es y lo que va a hacer. La alteridad debe ser aniquilada como alteridad en la geometría del exterminio masivo. Este cinismo militar-imperial, es sobre todo, la puesta en escena de una moralidad descarnada al servicio de la inmoralidad. En la celebre fórmula de Peter Sloterdijk, ellos saben muy bien lo que hacen, pero aun así, lo hacen.

El control de los recursos naturales existentes -petróleo, gas, agua, oro y litio, entre otros-, el despliegue de las fuerzas militares, la privatización y control de las fuentes alternativas de energía y la profundización de las guerras asimétricas contra las economías emergentes, prefiguran escenarios de turbulencia y balcanización de las estrategias del realismo espacial y el formalismo jurídico del imperio estadounidense. Los juegos de guerra indican la preeminencia de tendencias unilaterales en el ámbito global que chocan inevitablemente con los emergentes esquemas multipolares. La tensión entre escenarios radicalmente contrarios nos invitan a fortalecer los mecanismos de la UNASUR como un correlato práctico a los juegos de guerras ensayados desde espacios multilaterales como la ONU y la OEA. Con la obvia connivencia del gobierno colombiano e israelí, entre otros. La política en el siglo XXI debe orientarse al desmontaje de las consecuencias indeseables del Capitalismo Terminal. El simulacro ensayado desde la OEA por el gobierno colombiano y manufacturado posteriormente por las grandes empresas de medios de información intenta invisibilizar el fracaso de la política imperial.


Miguel Ángel Contreras Natera.
Sociólogo, Especialista y Magíster
en Planificación del Desarrollo - Cendes UCV-,
profesor de Teoría social, Escuela de Sociología UCV.

No más silencio del gobierno Nacional. Frente al accionar de las AUC y los rastrojos


Con indignación y vehemencia el Consejo Regional Indígena del Cauca rechaza las constantes amenazas contra líderes sociales, Autoridades Tradicionales y comuneros indígenas de los departamentos de Cauca, Valle y Nariño. Dichas amenazas son provenientes de grupos paramilitares que el gobierno dice haber desmovilizado pero que persisten en autodenominarse AUC y Rastrojos a los cuales el gobierno llama grupos emergentes.

El 10 de abril giró por Internet un comunicado firmado por los rastrojos, en donde se indica que luego de un “… exhaustivo y largo proceso de inteligencia que incluyó seguimientos e infiltraciones directas a organizaciones sociales, (…) de derechos humanos, Desplazados y sindicalistas en los departamentos de Nariño y Norte, Centro y pacifico del Valle, Norte del Valle, Cauca, Putumayo, Risaralda, Quindío, Tolima, Caldas, Cundinamarca, Meta, Boyacá y Antioquia y comprobadas sus relaciones con grupos guerrilleros y que supuestamente defienden los derechos humanos, los Comandos Urbanos de Los Rastrojos hemos llegado a las siguientes claras y precisas conclusiones…” y en su segundo punto señalan “…Declarar objetivo militar permanente y enemigos a organizaciones…” cuyo listado incluye más de 30 nombres de organizaciones sociales y de derechos humanos, además de nombres de dirigentes .

En el marco de una asamblea permanente del pueblo Nasa, el pasado 23 de abril, mediante documento anónimo son amenazados un gobernador y un comunero indígenas de Inzá, bajo argumentos similares a los expuestos anteriormente.

El 24 del mismo mes, en el municipio de Silvia, aparece un panfleto, en papel membrete de las AUC, conminando a líderes indígenas a dejar “… de lado el discurso y hechos arcaicos a favor de los derechos indígenas e ideologías atacando las buenas y nobles intenciones del alto gobierno a favor de la paz…” para luego declarar objetivo militar a más de 20 reconocidos líderes y Autoridades Tradicionales del pueblo Guambiano.

Es claro que estas intimidaciones se argumentan desde la defensa del gobierno, para lo cual los plagiarios usan expresiones de voceros de las instituciones cuando quieren cuestionar la defensa de los derechos humanos hecha por los sectores sociales o menguar, particularmente, la acción reivindicativa de los procesos de resistencia indígena. Sin embargo, a pesar de la gravedad de las amenazas, no se conoce que gobierno nacional alguna vez se haya distanciado de estos panfletos, ni que los haya censurado de forma directa y contundente, circunstancia que lo compromete por negligencia y omisión, pues la constitución de Colombia obliga a las instituciones a mantener la convivencia, garantizar la paz y proteger la vida de los ciudadanos, pero principalmente a distanciarse de las bandas de criminales.

La Consejería Mayor CRIC manifiesta su solidaridad con las Autoridades y líderes de Guambia, ante está nueva agresión a los pueblos indígenas, y teniendo en cuenta la parcialidad del gobierno nacional en situaciones como ésta, reclama de la comunidad nacional e internacional, en especial de la Comisión Interamericana de DDHH de la OEA, sus oficios para que haga seguimiento a estas situaciones de inseguridad y demande del Estado colombiano investigación inmediata y una protección debida, eficaz y oportuna a las personas en peligro, pues esta amenaza aumenta y mantiene el riesgo de desaparición forzada de los pueblos indígenas identificada por la Corte Constitucional en el Auto 004 de 2009.

Popayán, abril 29 de 2010

CONSEJERÍA MAYOR

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA –CRIC

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA –CRIC

Comentario:

Nuevamente las organizaciones sociales colombianas son objeto de persecución por parte de grupos paramilitares. Luego de múltiples hostigamientos sucedidos en lo que va corrido del año, los panfletos emitidos la semana pasada, ponen en evidencia el riesgo al que son sometidos los luchadores sociales del departamento del Cauca. En esta región, diariamente son amenazados indígenas, sindicalistas, estudiantes y defensores de derechos humanos, los cuales se han caracterizado por mantener un movimiento social fuerte, que ha puesto resistencia a la acción de la alianza entre élites, paramilitares y narcotraficantes. Frente a esta situación, el Gobierno Nacional ha sido absolutamente negligente obviando la existencia del conflicto armado que cada día alcanza mayores niveles de intensidad.

De esta forma, se demuestra una vez más, que los grupos paramilitares en Colombia no se han desmovilizado y que contrariamente a lo que sostienen funcionarios del Gobierno, en la actualidad la estructura paramilitar se ha renovado y sigue operando de manera cotidiana a lo largo y ancho del país.

Así es el amor, aunque aveces te engañe...


El boxeador venezolano Edwin “Inca” Valero asesinó a su esposa, Carolina Vieira, el pasado 17 de abril; fue detenido y luego se ahorcó en la celda en la que se encontraba. Ante esta situación y ante la indiferencia de las instituciones, la población femenina expuesta diariamente a diversas formas de dominación y violencia responden:

“Nadie puede ser libre si está subordinada
a un ser más importante que ella misma”
Marcela Lagarde

Diariamente escuchamos canciones “románticas” como la del titulo del presente artículo o nos sentamos frente a la televisión a contemplar el inalcanzable, sufrido, doloroso y coronado amor entre la protagonista siempre indefensa y el adinerado príncipe de la una, las dos, las tres, las cuatros…hasta las 11 de la noche, también conversamos entre amigas sobre las intimidades con nuestra pareja: lo bueno, romántico, grandioso, perfecto y prodigioso que éste es… y cuándo surgen los detalles oscuros los ocultamos tras un manto de compasión, de entendimiento devocional casi materno, donde los abusos son apenas errores y los maltratos son incomprensiones, además casi siempre somos las culpables porque nunca somos tan perfectas para entenderlos, o nos falla completamente el oído y la atención para escuchar una y otra vez sus desilusiones, quejas e incertidumbres, o todavía pecamos de egoístas y nos atrevemos a pensar un poco en nosotras mismas antes que en su trabajo, sus estudios, sus amigos, sus aventuras, su familia o lo que para él sea más importante y que nos recuerda una vez más que nuestro papel es desvivirnos una y otra vez por nuestro siempre perfecto hombre.


No dudo que esto haya sido la vida de Jeniffer Carolina, no dudo que haya repetido esas canciones, visto las mismas novelas, o hablado con una que otra amiga sobre lo fabuloso y lo glorioso que era Edwin Valero mejor conocido como el boxeador Inca Valero, como tampoco dudo del paralizante temor que tuvo que haber sentido, las lágrimas ocultas que corrieron por su adolorido rostro y por todo su cuerpo aterrado ante el mismo amor en el cual ella creía porque “así es el amor” y “en problemas de dos nadie se mete”
y en el fondo todo el mundo piensa “que ella se lo buscó”.


Quien se tome la molestia de leer esto podrá pensar que exagero y recordará inmediatamente lo bello que es el amor, le invito entonces a tomarse otra molestia de pensar ¿qué papel jugamos las mujeres en una relación de amor? ¿Por qué nuestros sentimientos, pensamientos y deseos no son tan importantes como los de él?. Creo que la respuesta es que históricamente nos han formado como “seres para otros” no para nosotras mismas. Ahora pensará en aquella oportunidad que alguna vez tuvo que callarse, que ceder, que perdonar, que calarse un maltrato (físico
, verbal, y/o psicológico) del novio o esposo porque sino podría “quedarse sola, sin casa y sin niños”, y es que todo eso corresponde a experiencias que vivimos las mujeres bajo la ideología del amor burgués.

Se conoce por amor burgués a una construcción histórica, social, cultural, política y económica surgida con el ascenso de la burguesía como clase dominante en el capitalismo, donde se formuló una división sexual del trabajo asumiendo que los hombres eran los trabajadores y por ende los sujetos de los espacios públicos, y la mujer la encargada de la casa, de lo privado y lo intimo, de la crianza de los hijos y la atención del hombre. Esto representó un cautiverio para las mujeres, una forma de control sobre su sexualidad y sobre el resto de su vida porque “el orden burgués ha sido la operación más sofisticada que ha conocido la humanidad para lograr la subordinación de las mujeres a través de las relaciones de amor”. (Lagarde, p. 50, 2000).

Tal como plantea Marcela Lagarde bajo la ideología del amor burgués se establecieron para las mujeres papeles, roles, símbolos caracterizados por los principios: Dar sin esperar nada a cambio y amar sacrificándose (Lagarde, p. 77, 2000), es decir, mientras más enamoradas estén las mujeres más se garantiza su subordinación a partir de la pérdida de su propia subjetividad porque “las vuelve frágiles y fáciles de manejar”.

Se nos enseñó el sacrificio, la espera y la entrega en el amor y otras cuantas fantasías que sostienen ese imaginario pero que al mismo tiempo supuso una explotación material de las mujeres, por ejemplo, el trabajo del hogar no es remunerado por medio del cual se logra controlar económicamente a las mujeres y se las mantiene enquistada en el espacio de la casa.

Al mismo tiempo creó una forma de ser hombre: si la ideología del amor burgués establece que la mujer debe caracterizarse por la sensibilidad, cariño, cooperación, suavidad, flexibilidad, pasividad relacionadas al desarrollo de emociones y sentimientos en su relaciones con otros (esposo, familia, hijas e hijos) en el espacio de la casa y con respecto a la sociedad, ser hombre se caracteriza entonces por manifestar insensibilidad, falta de expresión, competencia, dureza, inflexibilidad y protagonismo contrario a las características femeninas y propias del espacio exterior o público correspondiente a lo esperado social y culturalmente de éstos.

Así quedó instaurada históricamente la forma de amor que conocemos, un amor controlador, opresivo, desigual y violento, en este sentido, el amor deja de ser un cuento de hadas para convertirse en un asunto vital de discusión de todas las mujeres. Porque el amor es un asunto público y político de todas las mujeres incluyendo las que en nombre del amor ya no están con nosotras.

En su momento aplaudimos y aun reconocemos los avances obtenidos por la Ley por una Vida Libre de Violencia, por los programas sociales y políticos del Estado con enfoque de género y también asumimos la construcción del socialismo bajo la consigna “sin feminismo no hay socialismo”, pero sin libertad y respeto para las mujeres tampoco.

No es posible consolidar el proceso revolucionario sin avanzar en la transformación de la situación total de las mujeres. El pueblo no será más libre, independiente y autónomo sin mujeres libres, independientes y autónomas. Y vemos como la ley es solo una referencia de esta gran lucha que hay que dar, el socialismo feminista no es solo una consigna es una tarea que le corresponden a mujeres y hombres por igual.


La violencia de pareja queda instituida por ese conjunto de relaciones desiguales y de opresión que mantienen a las mujeres sin poder sobre sí
mismas y mientras no profundicemos en estas cuestiones morales, culturales y sociales serán limitados los avances. El amor es un tema que nos incumbe a todas y todos porque afecta la forma como las mujeres nos vemos a nosotras mismas, qué esperamos de nosotras y que esperan los demás sea nuestra pareja, familia, comunidad, o país, definitivamente no somos sólo potenciales madres o esposas de la patria somos mujeres competentes, sujetas de autonomía y libertad es por ello que comprender la situación de violencia en la que vivimos las mujeres pasa necesaria y obligatoriamente por la transformación:

De los poderes constituidos, ministerios, gobernaciones, alcaldías, consejos comunales porque la participación protagónica de las mujeres no es sólo una reivindicación social es también la posibilidad de destronar el machismo y el sexismo que ha caracterizado las políticas públicas.


De los cuerpos policiales, en su función de proteger la integridad física y moral de las víctimas de violencia.
De los espacios de la vida social: escuela, familia, barrio, urbanización, donde estemos con nuestra pareja, familia, organización o país.

¿Por cuántas escaleras seguiremos rodando las mujeres?, ¿cuántas puertas nos seguirán golpeando en la cara antes que visibilicemos esta realidad?. No esperemos una muerte más para recordar que ser libres es la única opción que tenemos, el amor no debe ser un mandato y morir por él menos, seamos libres y pensemos lo posible.


¡No más feminicidios!
¡Justicia para las mujeres caídas!
¡Construyamos el socialismo feminista y libertario!

María Emilia Durán

República Bolivariana de Venezuela

Movimiento por la Dignidad de Casanare - Colombia


Conforme a los sucesos acontecidos en el municipio de Tauramena – Casanare al oriente de Colombia desde Enero del presente año, siguen creciendo los esfuerzos en torno a la organización del movimiento social por la defensa del territorio y contra la histórica represión y explotación a la cual se han tenido que enfrentar las comunidades pobladoras a lo largo de 18 años, por las actividades desarrolladas por la multinacional petrolera British Petroleum Company (BP) concentradas en Cusiana y Cupiagua, lugares donde se encuentran dos de los pozos más importantes del país por extensión y cantidad de reservas de crudo.

Tal explotación se ha visto reflejada en el grave detrimento de las condiciones laborales, el evidente desequilibrio ocasionado al medio ambiente, los innumerables casos de vulneración de los derechos humanos en actos como masacres, asesinatos selectivos, desapariciones y torturas propiciados por grupos paramilitares a lo largo de estos años y que se asocian directamente con la multinacional, ocasionando el aislamiento de la comunidad con el resto del país y el fraccionamiento de la misma por medio de la imposición de la cultura empresarial para todos los integrantes de la sociedad.

Gracias al paro iniciado el 22 de enero y a las distintas movilizaciones de la población en cabeza de los trabajadores, se acordó el desarrollo de una negociación con la multinacional, la cual falló en su primer intento a causa de la negligencia y prepotencia presentada por la BP al no respetar los intereses de la comunidad y abandonar la mesa de negociación, sin embargo se ha planteado una segunda cita el próximo martes 23 de Marzo donde se expondrá el pliego de peticiones y propuestas creado por la comunidad, en la asamblea realizada el día 7 de Marzo. En este pliego, se encuentran sintetizados los temas trabajados por cinco mesas: Laboral, Medio Ambiente, Inversión Social, Derechos Humanos y Bienes y Servicios. Tal negociación se llevara a cabo en el municipio de Tauramena y contará con el apoyo en Bogotá de un plantón que se realizará en las instalaciones de la BP al norte de la ciudad, por lo cual se convoca la solidaridad de diversas organizaciones sociales presentes en América Latina, las cuales se plantean una lucha por la defensa y soberanía de los recursos naturales y el territorio.

Pese a la movilización y los intentos de negociación con la BP, consideramos como elemento fundamental, la expulsión de las multinacionales de los territorios nacionales, pues sus lógicas obedecen a un modelo que amparado por el Estado, se caracteriza por la sobre-explotación de los recursos naturales, pésimas condiciones laborales que se imponen a los trabajadores, financiación de grupos paramilitares y la vulneración de derechos humanos evidenciado en diferentes crímenes de lesa humanidad contra la población civil.

Esta iniciativa por la defensa de la dignidad debe ser saludada y apoyada por todas las personas que compartimos las luchas de las comunidades a lo largo y ancho de nuestro saqueado continente, que a propósito de los supuestos 200 años de independencia, sigue inmerso en procesos de dependencia y dominación que exigen verdaderos procesos de liberación de los pueblos.

RED Antorcha

El papel de la academia ¿herramienta de transformación social?

¿Para qué y/o porqué dedicarse a una “ciencia” social? Es una pregunta recurrente en el transcurrir de la formación académica “profesional” de los sujetos que nos desenvolvemos en dicha área. La respuesta que cada uno de nosotros solemos dar a ella es diversa, sin embargo una de ellas es la que nos interesa abordar, la que tiene que ver con el interés en la transformación de las relaciones de poder existentes entre sujetos dominantes y dominados.

A este respecto, es necesario abrir un paréntesis. De acuerdo a Paul Ricoeur, en Historia y Narratividad1, la identidad del sujeto humano se alcanza mediante la función narrativa, la cual se expresa a través del relato, o lo que es lo mismo de la “historia contada”, en ella confluyen una serie de permanencias y continuidades, de concordancias y discordancias, mediadas por la noción de “encadenamiento de una vida”. Así mismo (y esto es lo que más nos interesa resaltar) Ricoeur manifiesta que la identidad, es una interpretación de si mismo, que realizamos por medio del “yo figurado” en otros sujetos, ya sean reales o ficticios, es decir, en el trayecto de la autoidentificación se interpone la identificación del otro. Pero ¿de qué nos sirve esto al presente análisis? Con lo anterior quiero fundamentar, desde un aspecto ético-político, la respuesta a la pregunta enunciada en el párrafo anterior: nos dedicamos a las ciencias sociales porque creemos que otro mundo es posible, y para transformar las relaciones de poder existentes, ello por una razón muy clara, porque entre el otro(subordinado) y el yo (a mi modo de ver, también subordinado), existe un puente indisoluble, que sin embargo el discurso moderno intenta desdibujar, y ante lo cual es necesario dicho compromiso ético-político. Como dijeran las Madres de Plaza de Mayo: “el otro soy yo”. Cerremos el paréntesis.

Partiendo de lo anterior, la pregunta que se produce, casi de manera inmediata es: ¿de qué manera la práctica académica puede posibilitar dicha finalidad? Ésto tomando en cuenta que la academia es un lugar donde se reproducen éstas relaciones de dominación-subordinación. Pareciera un callejón sin salida, pero quizá exista una posibilidad de sortearlo. Para examinar esto, el artículo de John Beverly: Escribiendo al revés. El subalterno y los límites del saber académico2será nuestro eje conductor.

A mi modo de ver, la opción (no me refiero a recetas de cocina ni mucho menos a relaciones de causa-efecto) necesaria para lograr incidir en la transformación positiva de la relación dominación-subordinación, es sin duda, la visibilización –desde la academia- de tal relación, señalada por Beverly. Pero considero que paralelamente se tienen que elaborar agendas ético-políticas encaminadas a acciones que subviertan dicha realidad, veamos a continuación el planteamiento de esta idea.

Beverly, recuperando a Ranahit Guha, analiza y visibiliza dicha relación mediante la categoría de subalterno, la cual denota “el atributo general de la subordinación…ya sea que ésta esté expresada en términos de clase, casta, edad, género y oficio o de cualquier otra forma”.3 Así, el acercamiento y la visibilización del subalterno se convierten en el reto fundamental, ya que los instrumentos con los que contamos como investigadores pertenecientes a la academia, se encuentran inmersos en la epistemología y metodología dominantes, insertas a su vez en una perspectiva teleológica de formación del Estado, en donde el subalterno carece de auto-representación (o de identidad propia), su propia incorporación a este marco lo excluye y lo subordina.

En este contexto, lo que es necesario hacer, de acuerdo a Beverly, es recuperar o re-presentar al subalterno como sujeto histórico, desde la voz del sujeto mismo, en su propia lógica de concepción del mundo, para lo cual es fundamental una “inversión epistemológica”. Dicha inversión (o vuelta al revés) no debe de ser solamente en las formas de producción académica, sino que deben de ser formas de intervención política en dicha producción, desde la perspectiva del subalterno.

Sin embargo, Beverly, identifica dos proyectos diferentes y antagónicos, dentro de los propios Estudios Subalternos: 1) el de representar al subalterno desde la academia, y 2) el de la auto-representación del subalterno mismo. Para el autor, la segunda opción es inviable puesto que el carácter negativo de la identidad del subalterno impide su realización. Por el contrario Beverly apela a que sólo es posible la visibilización de cómo el saber producido desde la academia está estructurado por la ausencia, dificultad o imposibilidad de la representación del subalterno, lo que desembocaría en la redirección hacia la democratización e igualitariedad de la academia y en consecuencia del orden social.

No obstante, a mi modo de ver, Beverly está partiendo de un supuesto que no comparto (entiendo que obedece a su lugar de enunciación): el que el límite del investigador es el acercamiento al subalterno pero que nunca será subalterno (aunque “vayamos al pueblo”). Considero que si bien las estructuras de la academia como la universidad, la epistemología, la metodología pertenecen a una estructura dominante, el investigador comparte la condición de subalternidad, en tanto que nuestra inclusión a dicho sistema conlleva a la carencia de auto-representación de nosotros mismos (en tanto que buscamos en ella la transformación social), esto tanto en las universidades norteamericanas como latinoamericanas, y no veo el porqué no podamos compartir las historias de subalternidad con otras experiencias de subalternidad similares. No comparto tampoco otro de los límites del investigador, propuesto por Beverly, éste es el de sólo llegar a “una amistad concreta con el subalterno”, y no derivar en un acompañamiento no-vanguardista, tanto del otro-subalterno al investigador-subalterno y viceversa. Pienso que con este límite se esta dejando de lado la reproducción de las relaciones de poder dominante/dominado que trae consigo la academia.

Ejemplifiquemos esta última aseveración. En instituciones como las universidades, existen proyectos que tienden a desarrollar nuevas formas de pedagogía, epistemología y metodología más democráticas, como las propuestas por los Estudios Subalternos. Tales proyectos son financiados por los Ministerios o Secretarias de Educación de los países correspondientes, a través de sub-organismos o programas de “calidad”. Los investigadores para adquirir dichos recursos “camuflageamos” los objetivos de tal manera que no parezcan críticos al sistema. Sin embargo los beneficios que acarrean estos proyectos para la transformación social son escasos si tenemos en cuenta que para obtener tales recursos, el investigador tiene que cumplir con “indicadores” precisos de “calidad”, determinados por los propios Ministerios o Secretarias de educación , que a su vez responden a los indicadores de las instituciones de capital mundial. Ponderemos el balance.

En estas condiciones ¿Podemos considerar ello como fisuras en el sistema que tienden a la transformación de las relaciones de poder? A mi parecer, la respuesta es negativa, sin embargo, con ello no estoy negando las posibilidades que brinda el espacio académico para la visibilización de tales estructuras de poder, es necesario esta lucha pero no es suficiente, quedarse ahí implicaría fortalecer la relación dominante/dominado. La salida la encuentro en plantearnos la posibilidad de un trabajo “académico” paralelo a las instituciones, que en determinado momento subvierta al trabajo académico oficial y a las instituciones que lo cobijan. ¿De qué manera? Es difícil delinearlo aquí pero pienso en la experiencia de México: la experiencia zapatista de educación, en las Universidades de la Tierra en Chiapas y Oaxaca, o en las experiencias locales de pequeños colectivos que echan a andar proyectos de investigación y pedagogía.

Rene Olvera Salinas

Historiador por la Universidad Autónoma de Querétaro, México, y actualmente estudiante de Maestría en Estudios Latinoamericanos, de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador.